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La oficina nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos rebajó el nivel de alarma a menos severo, indicando que las áreas afectadas “no deben esperar una inundación generalizada”, se informó ayer.

Residentes en el área en alerta, que incluía buena parte de la costa sur de este remoto estado de Estados Unidos, incluida la escasamente poblada Península de Alaska, fueron evacuados y llevados a zonas altas.

Se reportaron olas de dos pies (60 cm) en la pequeña ciudad cercana de Sand Point, a unos 100 km del epicentro del terremoto, que golpeó a una profundidad de 40 km.

La zona de riesgo se extendió cientos de kilómetros al noreste hasta la ensenada de Cook, sin abarcar la ciudad más grande del estado, Anchorage, situada al final de ese golfo.

El sismo fue seguido por al menos cuatro réplicas de magnitud 5,0 o más.

El movimiento se sintió en la cercana comunidad de King Cove, en la península de Alaska, pero hasta ahora no se reportaron daños, dijo el administrador de la ciudad, Gary Hennigh, al Anchorage Daily News.

“Los residentes y los trabajadores de la fábrica de conservas están siendo evacuados a terrenos más altos hasta que sepamos más sobre la alerta de tsunami”, añadió Hennigh.

Michael Ashley, residente de Cold Bay, recordó cómo pasó el temblor.  “Todos los sofás, sillones reclinables y estanterías se movían, y tuve que sostener uno de ellos”, dijo al diario.

El terremoto del lunes se produjo casi tres meses después de que otro de magnitud 7,8 golpeara una región cercana.

Alaska está ubicada en el cinturón de Fuego del Pacífico, sísmicamente activo.

El estado fue golpeado por un terremoto de 9,2 grados en marzo de 1964, el más fuerte jamás registrado en América del Norte.  Devastó Anchorage y desató un tsunami que golpeó el Golfo de Alaska, la costa oeste de Estados Unidos y Hawái. Más de 250 personas murieron.

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