Washington, 20 nov (Prensa Latina) Más de 90 mil personas murieron en residencias para ancianos en Estados Unidos debido a la Covid-19, mientras crecen hoy las denuncias sobre falta de atención por parte de personal médico y de inacción del Gobierno.
Abundan las reclamaciones de que no se les cambian los pañales por tanto tiempo y les salen llagas profundas, más la mala alimentación y deshidratación, factores que aceleran el deterioro de quienes transitan por la tercera edad.
“La pandemia sacó a la luz lo que pasa realmente en estas instalaciones”, expresó June Linnertz, en declaraciones reseñadas por la prensa.
Un experto en las residencias de ancianos, Stephen Kaye, profesor del Instituto sobre la Salud y la Ancianidad de la Universidad de California, con sede en San Francisco, estudió la información de 15 mil instalaciones.
Kaye descubrió que por cada dos víctimas fatales de la Covid-19 en los geriátricos, hay una que fallece prematuramente por otras causas; calcula que desde marzo puede haber habido más de 40 mil decesos prematuros.
Cuanto más diseminado está el virus en una residencia, comprobó el investigador, más muertes hay por otras razones, lo que hace pensar que la atención de los pacientes decae porque el personal está abrumado por los casos de Covid-19 o porque escasea el personal.    “El sistema de salud está al límite. Si surge una crisis, no la podemos manejar”, dijo Kaye.

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