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La Justicia de Estados Unidos acusó hoy miércoles a ocho personas de ser agentes ilegales del Gobierno chino y realizar durante años una campaña de espionaje, vigilancia y acoso contra supuestos “disidentes”, que residían en territorio estadounidense para forzarlos a volver a su país.

La Fiscalía del Distrito Este de Nueva York reveló que participaban en una campaña internacional del Gobierno chino conocida como “Operación Caza del Zorro” u “Operación Skynet”, que busca por todo el mundo a presuntos autores de crímenes en China e intenta repatriarlos para que afronten cargos.

Cinco de los acusados, localizados entre los estados de Nueva York y California, han sido detenidos hoy y tres permanecen en paradero desconocido, pero se cree que están en China.

“Con los cargos de hoy, hemos dado la vuelta a la ‘Operación Caza del Zorro’ de la República Popular China: los cazadores son cazados, los que persiguen son perseguidos”, dijo en una nota el fiscal general adjunto de Seguridad Nacional, John C. Demers, en un comunicado.

“Los cinco acusados que fueron arrestados esta mañana por el FBI bajo cargos de cumplir las órdenes del Gobierno chino aquí en EE.UU. ahora se enfrentan a la perspectiva de ir a prisión. Para los acusados en China y otros que ejercen este tipo de conducta, nuestro mensaje es claro: manténgase fuera de esto”, agregó.

El agente especial del Departamento de Interior encargado del caso, Peter Fitzhugh, destacó que “pese a las afirmaciones de que los agentes de la República Popular China perseguían a disidentes chinos buscados por ciertos crímenes” allí, la Justicia de EE.UU. y sus agencias «trabajan para asegurar que su estado de derecho y soberanía es respetado por otros países».

Según el documento de imputación, los individuos “amenazaron, acosaron, vigilaron e intimidaron” a un residente de Nueva Jersey y a su familia para que volvieran a China cumpliendo órdenes de funcionarios del Gobierno de ese país entre 2016 y 2019, ignorando las leyes de cooperación internacionales y de forma clandestina.

Seis de los acusados, junto a funcionarios chinos, “participaron en una trama” para llevar al padre anciano de la víctima desde China a EE.UU. en 2017 contra su voluntad y usar esa “llegada sorpresa” para forzarla a volver a su país de origen, para lo que discutieron los declaraciones falsas que darían a Inmigración e intentaron eliminar pruebas.

Hasta finales de 2018, varios de los acusados vigilaron y acosaron por internet a la hija adulta de la víctima y pusieron una nota en su puerta que decía: “Si está dispuesto a volver al país y pasar 10 años en prisión, su mujer y su esposa estarán bien. Así se acaba el asunto”.

Asimismo, en 2019 durante varios meses enviaron paquetes a su casa con cartas y vídeos para forzar a la víctima a volver a China “amenazando con hacer daño a los miembros de su familia que todavía residían” allí.

Cada uno de los acusados se enfrenta a un máximo de cinco años de cárcel si son hallados culpables de conspirar para actuar como agente ilegal de China, mientras que seis de ellos tienen un cargo adicional de conspirar para cometer vigilancia internacional, que sumaría otros cinco años máximos.

El pasado septiembre, la Fiscalía federal acusó también a un agente de policía de Nueva York de origen chino de espiar para China y de proveer información al consulado chino sobre las actividades a la comunidad tibetana en Estados Unidos.

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