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Santo Domingo.- En más o menos un mes, siete infantes y dos jóvenes se sumaron a los 443 niños y adolescentes huérfanos por feminicidio que el Ministerio de la Mujer y ahora el Programa Progresando con Solidaridad (Prosoli), intervienen.

Contra su voluntad este flagelo alteró el itinerario de su desarrollo abriendo el tenebroso capítulo en su vida de enfrentar a temprana edad la pérdida abrupta de sus progenitores, consecuencia de la violencia contra la mujer.

Desde el 2015 a julio de este año, alrededor de 400 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, según estadísticas de la Procuraduría General de la República Dominicana, más ocho nuevas muertes ocurridas del día 2 de octubre a la fecha.

Y desde ese mismo periodo, 443 menores de edad quedaron en la orfandad, 242 de ellos son masculinos y 201 femeninos.

Sus madres muertas

De los casos más recientes, hay dos niños de ocho y cinco años hijos de Silvia Pozo, de 26, la más reciente víctima de feminicidio sucedido el miércoles pasado en el sector de Cristo Rey. Otros dos niños, vástagos de Leyda Vicente de 25 años, muerta en un cuádruple asesinato en Santo Domingo Este, municipio donde también quedó en la orfandad un niño de cinco años, hijo de la difunta Natalia Basora, de 28 años.

En Samaná, hay dos niños de 12 y cinco años, dejados por Judith Pérez de la Nuéz, asesinada por su expareja el pasado 26 de octubre. Y por último, dos jóvenes hijos de María Altagracia Frías, de 44 años, fallecida el pasado 27 de octubre.

Profundo dolor

Estas pérdidas emergen un dolor tan agudo que sumerge al niño en un mar de preguntas sin respuestas, detonantes de sentimientos de odio y rencor contra del agresor.

De acuerdo a la Rita Aponte, técnica de la Unidad de Violencia en el Ministerio de la Mujer, algunos de estos niños culpan a la madre (víctima), porque el agresor normalizó la violencia durante la convivencia, influenciando al niño de que su madre se buscó su propia muerte.

Explica que estos niños crecen con un rencor que en su adultez puede reflejarse en el trato hacia las mujeres.

Especialistas afirman que a veces resulta difícil saber cómo ayudar a un menor de edad a afrontar tal quebranto, especialmente cuando quien lo aborda se ve afectado por su propio duelo, que con frecuencia suele pasar.

“Posiblemente, aun siendo familiar más cercano, usted no pueda protegerle de lo que ocurrió, pero sí contribuir a que puedan enfrentar la realidad de lo que eso representa”, aseguró a EL DÍA Francis Williams, psicólogo del Consejo Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes (Conani).

Recomendaciones

  1. Comunicación
    Se le manifiesta la importancia de ellos decir lo que piensan y sienten sobre la situación.
    2. Escucha
    Se habla con tacto sobre lo que ha ocurrido, y escucha activamente.
    3. Desahogo
    Si el menor de edad llora, no le reprimimos el llanto. Se brinda consuelo pleno.
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