Tokio, (EFE).- La desconfianza de los japoneses y la cautela del Gobierno nipón han frenado hasta ahora la vacunación contra la covid en este país, que tratará de inmunizar a su población a contrarreloj antes de los Juegos Olímpicos de Tokio.
Tras afrontar este proceso con pies de plomo durante los últimos meses, el Ejecutivo nipón ha intensificado esta semana los esfuerzos para preparar la inoculación de sus 125,6 millones de habitantes desde finales de febrero hasta comienzos de julio.
Japón se ve apremiado por el repunte de los contagios que afecta al país desde mediados de noviembre, y por la cercanía de los JJOO, un evento previsto para el próximo verano -aunque también rodeado de dudas por la pandemia- y que conllevaría la llegada de miles de viajeros de todo el mundo.
JAPÓN, A OTRO RITMO
«En otros países se ha considerado a la covid-19 como un problema de seguridad nacional, por lo que se ha impulsado la vacunación lo antes posible. El sentido de urgencia en Japón es totalmente diferente», explica a EFE Haruka Sakamoto, investigadora de Políticas Sanitarias Globales de la Universidad de Tokio.
Japón atraviesa la tercera y mayor ola de contagios hasta la fecha, pero sus datos de contagios diarios y acumulados, así como de fallecimientos, siguen muy por debajo de los de otros países como Estados Unidos o de la UE, donde las campañas de vacunación arrancaron hace semanas.
El país asiático acumula más de 381.700 infecciones y 5.510 muertes, y desde el pasado día 8, Tokio y otras 10 prefecturas del país se encuentran bajo emergencia sanitaria debido al repunte récord de contagios.
Otro motivo del retraso de Japón a la hora de iniciar su campaña de vacunación es su normativa nacional, que exige que los fármacos sean sometidas a pruebas clínicas con pacientes locales, sin importar que hayan recibido la autorización de reguladores de otros países.
La vacuna desarrollada por Pfizer solicitó la autorización para su uso en Japón el pasado diciembre y se espera su aprobación en una reunión que celebrará el 15 de febrero el Ministerio de Salud, mientras que AstraZeneca aún no ha iniciado estos trámites.
El Gobierno de Japón ha reservado unas 157 millones de dosis de las vacunas desarrolladas por ambas farmacéuticas y por Moderna, y planea que la mayoría de ellas (unos 90 millones) sean producidas localmente gracias a un acuerdo alcanzado con AstraZeneca y ante el temor a que la elevada demanda global obstaculice su suministro.
DESCONFIANZA CIUDADANA
El Ejecutivo que lidera Yoshihide Suga deberá además lidiar con el escepticismo de los japoneses hacia las nuevas vacunas, que se suma al menguante respaldo popular a su Gobierno debido al descontento por su gestión de la pandemia.
Una reciente encuesta de la cadena estatal NHK mostraba que el 38 % de los consultados no quería ser inoculado, frente a un 50 % que sí deseaba hacerlo y al porcentaje restante de encuestados sin respuesta clara por ahora o que preferían esperar a tener más información sobre potenciales efectos secundarios.
«Mucha gente todavía piensa que las nuevas vacunas como la de la covid no son lo suficientemente seguras», señala la antes citada Sakamoto, quien achaca esta «percepción generalizada» a una serie de anteriores campañas públicas de vacunación que terminaron en escándalo o polémica.
La más reciente fue la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), cuya aplicación generalizada dejó de ser recomendada por el Ministerio de Salud en 2013 tras la aparición de numerosas informaciones en la prensa local sobre sus efectos secundarios, y a pesar de que su eficacia y su seguridad son reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
EL DILEMA DE LOS JUEGOS
La campaña de vacunación nacional comenzaría entre marzo y abril para personal sanitario y personas de edad avanzada y con enfermedades crónicas, y continuaría con el resto de la población entre mayo y julio, según el calendario avanzado por los medios locales.
Las autoridades niponas realizaron el pasado miércoles un ensayo logístico en un hospital de Kawasaki (sudeste de Tokio) de cara al alto ritmo previsto de vacunación, que requeriría inocular diariamente en torno a un millón de personas.
El objetivo es tener cubierta a toda la población el mismo mes en que se celebrarán los Juegos Olímpicos de Tokio, cuya inauguración está prevista el 23 de julio, y que supondrán como mínimo la llegada de 11.000 atletas de todo el mundo.
La entrada de visitantes extranjeros a Japón para los JJOO está por ahora en el aire debido al cierre de sus fronteras, y dependerá en gran medida de cómo avance la vacunación tanto en el país asiático como en el resto del mundo.

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