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Una cada cinco días: el ritmo de feminicidios dejó 23 casos en el último tramo de 2025

La violencia machista puso a otras 31 mujeres al borde de la muerte

ServiciosCombinados.DL/www.Laveganews.net

Las cifras a la baja respecto al pasado año son alentadoras. Lo son incluso si las circunstancias sociales que provocan este descenso no han sido estudiadas por lo que, solo arbitrariamente, puede atribuirse a la efectividad de las políticas públicas contra la violencia de género.

 Pero quedarse en las estadísticas es renunciar a ver el bosque, con el riesgo añadido de politizar las cifras para inscribirlas como logros de gestión.

Las víctimas, o la menor cantidad de ellas, dejan de ser importantes como testimonio de un problema socio-cultural que tiene su origen en relaciones de poder que subordinan a las mujeres.

Además, estas estadísticas no toman en cuenta las tentativas frustradas de feminicidio que, a los efectos del problema, tienen un peso similar. La mayoría  de las 31 víctimas de 2025 quedaron al borde la muerte. Están vivas para contarlo.

Una política coherente

Una política coherente contra la violencia de género requiere cambiar el enfoque oficial. Demanda un análisis multifactorial que permita saber, entre otras cosas relevantes, si el índice de tolerancia social a la violencia de género ha disminuido y por cuáles razones, y hasta dónde esta mayor intransigencia ha estado influida por políticas públicas que fomentan el cambio político-cultural.

Un Estado en el que las mujeres son notoriamente minoritarias en puestos clave no proyecta, precisamente, la idea de igualdad entre hombres y mujeres, condición imprescindible para la erradicación de la violencia. Más bien al contrario.

Al mismo tiempo, el lenguaje público –en medios y redes– no da muestras de estar contribuyendo a una menor tolerancia que explique la reducción de los feminicidios.

La narrativa mediática sigue siendo revictimizante.  Al informar sobre uno de los feminicidios, el periódico digital Bávaro News escribió textualmente: «Las primeras hipótesis indican que los celos habrían sido el detonante del crimen, ya que el agresor sospechaba que su pareja le era infiel».

Este periódico Diario Libreque desde hace más de ocho años publica Ellas se llamaban, incurre también con frecuencia en el escamoteo de la realidad al atribuir los feminicidios a los celos, pese a las evidencias de que la muerte de las mujeres a manos de sus parejas o exparejas es la culminación, no el principio, de un prolongado ciclo de violencia.

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